miércoles, 8 de abril de 2009

La botarga del Dr. Simi

Cualqiera que viva en alguna ciudad en México lo ha visto: Un ser enorme vestido de blanco que se convulsiona a ritmo de pesero.
Se ha convertido en un icono que ya exportamos a Guatemala, Chile y Argentina. Su dueño se ha hecho tan rico que hasta se pudo pagar su propia campaña presidencial. pero, ¿qué vende?
Lo que vende son, en palabras del Dr. José Antonio Palma: "en México y algunos países de Centro y Sudamérica existen medicamentos denominados “similares”, con características semejantes a los genéricos de “tienda” y que tampoco han demostrado ser intercambiables con los originales".
El "ahorro" puede ser hasta del 70% con respecto al medicamento que afirman que sustituye, pero este ahorro es del siguiente tipo: El descuento lo pueden hacer porque no han tenido que hacer ningún ensayo clínico de efectividad ni ninguna prueba de bioequivalencia, así que no tiene garantía. Es muy similar (usando su propio término) a los productos meidinchaina que pululan por las banquetas y nuestro servicio de transporte, que el 90% de las veces no llega ni a nuestras casas antes de romperse. Comprar en estas condiciones sin garantía es un riesgo.
Pero donde la analogía se desquebraja es en que a las farmacias de la modelo desparramándose sobre el peluche, la gente regresa y regresa, y por lo menos yo no vuelvo a comprar el apuntador láser de 25 pesos del pesero.
¿Por qué no es tan evidente la diferencia de calidades de los medicamentos con la del juego de tijeras que no cortan ni hilo?
Seguro que el maestro de la dicción, el mismísimo Dr. Simi encarnado, nos diría que porque son tan buenos como los de marca.
Lo mismo se pudiera decir de cualquier otro tratamiento que no sea de origen científico: Limpias, piedras, flores, etc. etc. El hecho de que la gente no haya abandonado estas prácticas para meterle al chocho alópata con fe y devoción, podría argumentarse que es porque son igual de efectivas.
Algunos fármacos tienen una efectividad tan notable, que nadie duda en usarlos. No conozco a nadie que no haya tomado un analgésico, y no admita que le quitó el dolor. También los antibióticos parecen tener gran aceptación. (Algunas personas prefieren ahora no tomarlos, por la posible toxicidad asociada y prefieren alternativas "naturales", pero en general admiten el efecto primario.)
Pero otros medicamentos no tienen una efectividad suficientemente grande para que sea vista por cualquier persona que las tome. En la mayoría sólo puede observarse el efecto en el contexto de un ensayo clínico controlado. Esto no significa que sea despreciable el efecto: se requirieron de muchos años de investigaciones para asociar el fumar con el cáncer de pulmón, pero ahora la mayoría aceptamos que es una causa de miles de muertes al año. Lo que significa es que requiere de tenerle fe a la medicina moderna. Yo, en particular, se la tengo. Tengo fe de que en el resto de la medicina que no es en la que me especializo, se lleva el mismo rigor que en la que sí estudio, porque me consta que se hace con muy estricto apego al análisis cuantitativo, y que tomar esos medicamentos va a ayudar significativamente.
Pero regresando al generador de recursos para el Partido Verde (que paradójicamente ahora aboga por la extinción de ciertos tipos de humanos), la falta de reglamentación (y especialmente de ética) hace que se pueda promocionar cualquier cosa como "cura".
Pero no sólo la reglamentación ayudará. La diferencia de precio entre una y otra, refleja una necesidad de proveer los medicamentos reales de una manera accesible. Es muy probable que si las personas tuvieran acceso libre (incluido en su seguridad social), junto con una educación acerca de la eficacia real y los efectos secundarios, optarían por usar medicamentos probados clínicamente.

martes, 3 de marzo de 2009

Never trust the unmedicated

You can never be sure to trust anybody, but I specially recommend weeding out the unmedicated. Although arguably not all people need medication, the chances are that somebody who is willing to accept such flaws in their behavior that can be improved by medicine, is not delusional.

domingo, 4 de enero de 2009

There is truth and untruth

Nietzsche, en voz de Zarathustra, plantea que el bien y el mal no existen, sino que son el motor de las acciones humanas. Lo verdadero es la única virtud.
En esta perspectiva, me enferma lo lejos que nos encontramos de la virtud. No he encontrado una buena traducción de untruth, pero la idea es que además de las mentiras, estamos envueltos en una vorágine de no-verdades.
¿Cómo es posible exigirle al mundo que se dirija a uno con el debido respeto, es decir con la verdad?